El virus de la fiebre aftosa
Por: Jade Rivera Rossi
Un grupo de investigadores españoles (Luis Mariano Mateos Delgado, responsable del estudio) ha conseguido modificar el contenido genético de la bacteria Corynebacterium glutamicum para que sea capaz de acumular arsénico, un metal pesado presente en las aguas residuales de las explotaciones mineras. Uno de los logros del ensayo ha sido eliminar ciertos genes de este microorganismo para que no libere el arsénico y aumente su capacidad de retención hasta 20 veces más que en su estado natural. El no añadir genes también es importante porque permitiría su introducción en el ambiente. Un problema no resuelto es que muere cuando las dosis de arsénico son muy elevadas. No obstante, al tener una pared celular más dura que sus símiles (bacterias gram positivas por ejemplo), su carcasa externa es dura, impidiendo así la eliminación del tóxico.
Into eternety
Cada día, en todo el mundo, grandes cantidades de residuos de alto nivel radiactivo generados por las centrales nucleares se depositan en almacenes provisionales, los cuales son vulnerables a catástrofes naturales o a desastres provocados por el hombre.
En estos momentos en Finlandia se está construyendo el primer cementerio nuclear permanente a través de un complejo sistema de túneles subterráneos tallados en un subsuelo de roca sólida. Una vez los residuos están almacenados, las instalaciones deben ser selladas y nunca abrirse de nuevo, o al menos hasta pasados 100.000 años, ya que es el tiempo que los residuos continúan siendo peligrosos. Pero, ¿somos capaces de asegurarlo? ¿Cómo podemos advertir a nuestros descendientes que los residuos letales están ahí?
Hoy en día, cada vez más científicos y tomadores de decisión política en Iberoamérica sienten un interés creciente por la percepción social de la ciencia. También continúa siendo provechoso conocer más acerca del proceso de comunicación y su efecto en la formación de contenidos, actitudes, hábitos y expectativas de la sociedad. A nivel global se ha consensuado que el público tendrá un mayor entendimiento sobre la ciencia y la tecnología si está informado, conoce y comprende la ciencia y las dinámicas de funcionamiento de la comunidad científica. Además, en el proceso de participación ciudadana, se pretende que los temas exclusivamente científicos dejen de serlos, y pasen a formar parte de la cultura, y con ello alcanzar cotas más altas de participación democrática.
Algunos resultados obtenidos de la encuesta, y que son llamativos es la poca importancia que da la juventud mexicana al cuidado y conservación del medio ambiente. En contraposición, una percepción positiva hacia el mismo se da específicamente en estudiantes que provienen de hogares con padres con estudios superiores. También resulta interesante que se asocie ciencia y tecnología con mejoras para la vida cotidiana, y no con bienestar o educación por ejemplo. En este último aspecto resulta significativo que las carreras que menos gustaría estudiar son física, química, matemáticas y otras relativas a las ciencias ambientales. Hay mayor inclinación por profesiones en ciencias sociales.
Fabricados para no durar
Este documental hace un recorrido por la historia de una práctica empresarial que consiste en la reducción deliberada de la vida de un producto para incrementar su consumo.
El medio ambiente y la ciencia se han convertido en potentes fuentes de noticias. Desde el efecto e invernadero a la gestión de residuos, la polémica de los cultivos transgénicos al acelerador de partículas LHC y la exploración del planeta Marte al debate sobre las energías alternativas, la información científica y medioambiental va ganando terreno en la agenda periodística, tanto por su importancia intrínseca, como económica y política. El desarrollo de estos campos abre nuevas posibilidades profesionales, creando necesidades formativas que este curso busca atender.
El 2010 ha sido declarado por las Naciones Unidas como el Año Internacional de la Biodiversidad. Esta iniciativa, dirigida por la Secretaría del Convenio de Diversidad Biológica, difundirá en el transcurso de este año variadas actividades de divulgación ambiental, los desafíos y retos a los que se enfrenta la humanidad a la hora de frenar la pérdida de diversidad biológica así como potenciar la participación de organizaciones, empresas, instituciones y público en general para la conservación del medio ambiente.
Reflexiones de una foto
Luz y desarrollo no van de la mano
En la década de los noventas se planteaba que el desarrollo y progreso de los países podía ser medido a través de su consumo energético. Efectivamente, las zonas más iluminadas de la Tierra correspondían y corresponden a los países más avanzados. Las industrias produciendo día y noche, todos los días del año; la potencia con la que se iluminan nuestras calles aunque a media noche tal vez pocos transeúntes aprovechemos esa luz… en fin un sinnúmero de detalles que hacen que nuestras ciudades no descansen.
No obstante, en este momento el paradigma está cambiando por el aumento de las emisiones de CO2 en la atmósfera. Ahora se plantea un modelo de producción y consumo sostenible. Se apuesta porque las empresas manejen de forma eficiente sus recursos, entre ellos el energético, pero también se hace patente limitar el consumo por parte de las sociedades.
No es un dato nuevo que en época de crisis, grandes y renombradas empresas que cotizan en bolsa ven como sus activos se desploman diariamente; mientras otras, como las eléctricas, no rozan consecutivamente los números rojos. De este hecho se podrían concluir que las sociedades -independiente de la recesión económica- no reducen su consumo. Es paradójico como nos podemos ajustar el cinturón en cualquier aspecto de consumo ordinario, pero no podemos limitar nuestro consumo energético.
No sólo se necesita que se iluminen más zonas de nuestro planeta, que se produzca la transición hacia la equidad mundial o simplemente que se le dé la oportunidad a otros países de progresar. También es importante e imprescindible que cuando se produzca ese cambio no se prolonguen los mismos patrones de desarrollo que ya están quedando obsoletos y que tanta pobreza traen.
Río Bermejo (Sucumbíos, Ecuador). Foto de Jade Rivera Rossi
Un grupo internacional de investigadores ha descubierto que los árboles de los bosques tropicales capturan el 20% del dióxido de carbono, lo que los convierte en sumideros de carbono ejemplares a favor del clima. Los bosques del continente africano -que albergan alrededor del 33% de las selvas vírgenes- son capaces de absorber la misma cantidad de CO2 que los océanos.
Los árboles, al crecer, utilizan el carbono liberado a la atmósfera como consecuencia de la quema de los combustibles fósiles. No obstante cuando estos mueren -de forma natural o por acción del hombre- ocurre lo contrario, así lo revela un estudio publicado en el último número de la revista Nature.
Los bosques tropicales capturan más de mil millones de toneladas de CO2 por unidad de área y en las últimas décadas, la selva africana ha absorbido 0,6 toneladas de carbono adicionales al año. “Se trata de un subsidio gratuito que nos brinda la naturaleza”, explica el Dr. Simon Lewis, autor principal del estudio e investigador de la Universidad de Leeds en Reino Unido.
La investigación se centra en los bosques tropicales de África (aunque también se han evaluado los estudios realizados en Asia y Suramérica) y cuenta con mediciones desde 1968. Esto ha permitido que los científicos entiendan mejor la conexión que existe entre la selva virgen y la absorción de carbono.
Los resultados del estudio muestran que a medida que los árboles aumentan su tamaño también aumenta la velocidad a la que absorben CO2. Sin embargo este hecho aún es un misterio. El exceso CO2 atmosférico podría ser el culpable al actuar como fertilizante. “Cualquiera sea la causa, no podemos confiar en este sumidero para siempre”, advierte el Dr. Lewis. “Incluso, si conserváramos todos los bosques tropicales del mundo, estos no seguirán creciendo de forma indefinida”.
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